A casi todo el que engancha con el pádel y empieza a jugar en serio le acaba doliendo el codo en algún momento. Esa molestia en la parte de fuera del codo tiene nombre: epicondilitis lateral, la misma "codo de tenista" de siempre, que en pádel aparece por el impacto repetido de la bola contra la pala. Suele salir cuando se mete más caña de la que el brazo está acostumbrado a aguantar. Este artículo es información general, no un diagnóstico — si el dolor no mejora, lo suyo es pasar por un médico o fisioterapeuta.

¿Por qué duele el codo al jugar a pádel?

El dolor en el codo asociado al pádel suele ser una sobrecarga de los tendones que se insertan en la parte externa del hueso del codo (lo que en medicina se conoce como epicondilitis lateral, y que mucha gente reconoce por su otro nombre popular: "codo de tenista"). No hace falta jugar al tenis para sufrirla — cualquier deporte de raqueta o pala con impactos repetidos puede provocarla. Las causas más habituales son:

Subir el ritmo de juego de golpe

Pasar de jugar de vez en cuando a hacerlo varias veces por semana sin dar tiempo al brazo a adaptarse es la causa más frecuente.

Pala demasiado rígida o pesada

Una pala dura o pesada para tu nivel transmite más vibración al brazo en cada impacto, sobre todo en los golpes mal centrados.

Golpear con la muñeca en vez de con el brazo

Una técnica que carga el golpe en la muñeca y el antebrazo, en lugar de acompañarlo con el cuerpo, sobrecarga esa misma zona partido tras partido.

No calentar antes de jugar

Empezar a golpear fuerte con los músculos y tendones fríos aumenta el riesgo de sobrecarga, especialmente en los primeros puntos del partido.

Síntomas típicos

El síntoma más característico es un dolor o molestia en la parte externa del codo que empeora al coger la pala con fuerza, al golpear de revés o al hacer fuerza con la muñeca (por ejemplo, al abrir una puerta o levantar una taza). Al principio suele aparecer solo después de jugar, pero si se ignora puede acabar molestando también durante el partido o en tareas cotidianas.

Qué puedes hacer para aliviarlo

Descanso relativo

Reducir la frecuencia de juego una temporada corta suele ser el primer paso — no hace falta dejarlo del todo, pero sí bajar el ritmo.

Frío tras jugar

Aplicar hielo en la zona después de los partidos puede ayudar a controlar la inflamación mientras se recupera.

Revisar la empuñadura

Un grip demasiado fino o desgastado obliga a apretar más de la cuenta. Cambiarlo es barato y puede notarse enseguida.

Valorar una pala más blanda

Si tu pala es de las más rígidas del mercado y estás empezando, una pala con un núcleo más blando amortigua mejor el impacto.

Importante: si el dolor es intenso, no mejora tras unos días de descanso o te limita en el día a día, consulta con un médico o fisioterapeuta antes de seguir jugando. Un profesional puede confirmar el diagnóstico y darte un plan de recuperación adaptado a tu caso, algo que ningún artículo genérico puede sustituir.

Cómo evitar que vuelva a aparecer

Una vez recuperado, lo más eficaz para que no reaparezca es combinar varias cosas a la vez: calentar siempre antes de jugar (aunque sea cinco minutos de movilidad de muñeca y hombro), progresar en la frecuencia de juego de forma gradual en vez de golpe, cuidar la técnica del revés y elegir una pala acorde a tu nivel en vez de la más rígida que encuentres. Si haces fuerza con el gimnasio, ejercicios sencillos de fortalecimiento del antebrazo también ayudan a que el brazo tolere mejor la carga de los partidos.

Sigue aprendiendo

Revisa nuestra guía para elegir tu primera pala de pádel si sospechas que la tuya te está pasando factura, o consulta cómo entrenar pádel en casa para ir cogiendo ritmo sin forzar el brazo de golpe.

¿Quieres poner a prueba lo que sabes del pádel profesional?

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