La primera vez que pisas una pista con gente que ya sabe jugar, el miedo a hacer el ridículo pesa más que las ganas de disfrutar. Le ha pasado a casi todo el mundo, da igual la edad. Y la buena noticia es que se pasa mucho antes de lo que parece — normalmente bastan un par de partidos para dejar de pensar en lo que piensan los demás y empezar a pensar solo en la bola.

Por qué da vergüenza al principio

Casi siempre son las mismas tres cosas: el miedo a fallar delante de otras personas, la comparación automática con jugadores que llevan más tiempo, y no conocer bien las reglas o el vocabulario básico, lo que hace sentir "perdido" en pista incluso antes de golpear la bola.

Consejos para perder el miedo

Juega con gente de tu nivel al principio

Un partido entre principiantes quita mucha presión comparado con jugar desde el primer día con gente muy por encima de tu nivel.

Dilo en voz alta: "soy nuevo/a"

Avisar a tus compañeros de pista de que estás empezando suele generar más paciencia y menos presión de la que imaginas.

Aprende las reglas básicas antes

Saber cómo funciona el saque, el bote y la puntuación quita buena parte del "no sé qué está pasando" que genera vergüenza.

Cambia el objetivo: disfrutar, no ganar

Entrar a un partido pensando en pasarlo bien en vez de en el resultado hace que los fallos pesen mucho menos.

Recuerda que todo el mundo empezó igual

Incluso quien juega muy bien hoy tuvo un primer partido torpe. Es prácticamente un rito de paso, no una excepción tuya.

Practica un poco antes, sin presión

Unos golpes contra una pared o un rato de sombra de golpes antes de tu primer partido real quitan parte del miedo a "no saber ni coger la pala" delante de otros.

Si aún así te pones nervioso durante el partido

Es normal que los nervios aparezcan igualmente aunque sepas todo esto. Respirar hondo antes de sacar, quitarle peso mental al resultado del punto y hablar con tu pareja en vez de encerrarte en tu error ayudan mucho más que "intentar no ponerse nervioso" a la fuerza. Con cada partido la sensación de extrañeza baja, y a los pocos meses el foco pasa de "qué pensarán de mí" a simplemente disfrutar del juego.

Con el tiempo, muchos jugadores acaban recordando ese primer partido nervioso con cariño más que con vergüenza — es, sencillamente, la puerta de entrada a un deporte que la mayoría termina jugando durante años.

Sigue aprendiendo

Repasa las reglas del pádel para llegar con más confianza a tu próximo partido, o revisa los errores comunes de los principiantes para saber que lo que te preocupa le pasa a todo el mundo. Si encima el problema es que no tienes con quién jugar, aquí tienes cómo encontrar compañero de pádel.

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